En Mayo de 1969 en Córdoba, por ese entonces centro industrial donde se concentraban las principales fábricas de automotores, se produjo el Cordobazo. Una alianza entre los trabajadores y estudiantes llevó a cabo, en plena dictadura militar, uno de los acontecimientos más importantes de la historia Argentina. Los Sindicatos declararon huelga general, mientras se dirigían estudiantes y obreros a ganar el centro de la ciudad, donde se sumó mucha otra gente. La represión policial generó violentos enfrentamientos, actuando también con posterioridad el ejercito.
El 31 de mayo restablecido el orden, se supo sobre una veintena de muertos, quinientos heridos y trescientos detenidos. El enemigo de la gente que masivamente salió a la calle, era el poder autoritario, detrás del cual se escondía protegido el capital.
Los protagonistas fueron los obreros estables, especializados y relativamente bien pagos, este y los conflictos posteriores no se limitaron a lo salarial -donde se agotaba el sindicalismo tradicional- y se extendieron a las condiciones de trabajo, las categorías laborales, etc. Estas cuestiones eran de gran importancia para las grandes empresas, las cuales vieron en el Cordobazo la imposibilidad de desmovilizar a las masas trabajadoras, comprando a sus dirigentes.
No pudieron por ese entonces, recurrir a los matones burócratas sindicales, para calmar los reclamos de los trabajadores, como sí sucede hoy. Ni eludir los pedidos de mejor condiciones de trabajo, tirando como migajas sumas "no remunerativas" como se hace hoy.
La unidad y la necesidad de reclamar enérgicamente los derechos que los trabajadores tenían, no era motivo de discusión, era una realidad. La conciencia, identificar al enemigo, saber que el gobierno siempre defendió los intereses de los empresarios; impulsaba a luchar por la situación económica de cada uno, e invitaba en cada gesto de solidaridad, a soñar con una sociedad sin explotados.
CONTEXTO
Quizás para entender el porque de esta experiencias, y otras que le siguieron de similares características (el Rosariazo, en Cipolleti en la zona frutihortícola, luego en 1971 en Córdoba, en Neuquén y en Gral. Roca) se puede recordar que era lo que pasaba internacionalmente.
El Mayo Francés en 1968, unión de trabajadores y estudiantes que masivamente salen a las calles, luchando contra el poder vigente. El imperialismo estadounidense se veía tropezar con una resistencia heróica del pueblo vietnamita.
En américa latina Cuba constituía un ejemplo fundamental a seguir, tanto más cuando sus principales figuras llamaban a exportar la revolución. Guerrillas urbanas en Brasil y Uruguay (tupamaros); en Chile la izquierda gana electoralmente el gobierno con su lider el demócrata Salvador Allende. El ejemplo reciente a seguir del Che Guevara.
Cuba, el Cordobazó, la movilización social, demostraban que la revolución era posible. Eran tiempos en que los trabajadores luchaban por mantener y mejorar su situación económica y también por mejorar el ámbito y las condiciones de trabajo. No existió entonces programa ni derección que pudiera juntar los reclamos de los trabajadores, y explicando las raíz de la desigualdad social "la división de la sociedad entre explotadores y explotados" pudiera convencerlos para que el reclamo fuera más allá de los límites reivindicativos.
Desde la O.T.M rendimos homenaje a los protagonistas del Cordobazo, y mirando esa experiencia, con más seguridad seguimos pensando que la única salida a todos los males sociales, es la UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA DE TODOS LOS TRABAJADORES.
Organización de Trabajadores Marplatenses
orgtrabmdp@hotmail.com
orgtrabmdp@yahoo.com.ar
jueves, 1 de mayo de 2008
jueves, 10 de abril de 2008
CARLOS FUENTEALBA
El 4 de abril se cumplió un año del asesinato del docente Carlos Fuentealba, una víctima más de la clase trabajadora en manos del aparato represivo del Estado.
Debemos recordar que los hechos se sucedieron en el marco del reclamo de una mejora salarial para los docentes de la Provincia de Neuquen. En este hecho, el Gobierno se comportó totalmente distinto que con los ruralistas: se reprimió a los trabajadores docentes, causando la muerte de Fuentealba.
Los trabajadores debemos poner nuestros esfuerzos en la creación de una herramienta que nos represente como clase y que nos defienda de los ataques de nuestros enemigos.
A pesar de la actitud pasiva y traidora de la CGT, CTA Y CETERA que pretenden que olvidemos el asesinato de nuestro compañero, los trabajadores el 4 de abril marchamos recordando la lucha de nuestro compañero y demostrando que podemos organizarnos sin depender de las vetustas estructuras sindicales vendeobreras que dicen representarnos.
Debemos recordar que los hechos se sucedieron en el marco del reclamo de una mejora salarial para los docentes de la Provincia de Neuquen. En este hecho, el Gobierno se comportó totalmente distinto que con los ruralistas: se reprimió a los trabajadores docentes, causando la muerte de Fuentealba.
Los trabajadores debemos poner nuestros esfuerzos en la creación de una herramienta que nos represente como clase y que nos defienda de los ataques de nuestros enemigos.
A pesar de la actitud pasiva y traidora de la CGT, CTA Y CETERA que pretenden que olvidemos el asesinato de nuestro compañero, los trabajadores el 4 de abril marchamos recordando la lucha de nuestro compañero y demostrando que podemos organizarnos sin depender de las vetustas estructuras sindicales vendeobreras que dicen representarnos.
martes, 1 de abril de 2008
LA SITUACIÓN DEL CAMPO Y EL GOBIERNO
Durante las últimas semanas los trabajadores hemos presenciado la profundización de la lucha entre los productores agropecuarios y El Gobierno. Sus objetivos son los mismos: enriquecerse más y más. Desde los medios de comunicación intentan hacernos participes de una disputa donde somos sólo espectadores y no de lujo, ya que los únicos perjudicados directamente somos nosotros: aumento de precios, escasez de productos, desabastecimiento, zonas incomunicadas, cortes de ruta custodiados por la policía, patotas kirchneristas, piqueteras y sindicalistas, etc.
Debemos entender esta discusión como una lucha intra clase: dos sectores pertenecientes a la misma clase luchan por una puja económica. Tanto los productores del campo, como El Gobierno, defienden los intereses de la misma clase: la de los dueños de los medios de producción. Nosotros, los trabajadores, debemos vender nuestra fuerza de trabajo a los dueños de los medios de producción para subsistir. El hecho de que pertenezcan a la misma clase explica porque El Gobierno no ha reprimido los cortes de ruta, no ha tirado un solo gas lacrimógeno, ni una bala de goma. El conflicto que tuvo paralizado al país durante más de 15 días no ha producido una sola victima. Cuando son los trabajadores los que cortan una ruta, los que se manifiestan de manera organizada, la respuesta es otra: Teresa Rodríguez, Víctor Choque, Carlos Fuentealba, son sólo algunas de las víctimas más mediáticas que han caído a manos de la represión. Los más de 3000 trabajadores judicializados en todo el país por protestas laborales es otra muestra de cómo el Gobierno actúa contra su enemigo de clase.
Más allá de su mismo objetivo, el de enriquecerse cada vez más, surgen ciertas diferencias en cómo hacerlo. Por un lado, los productores agropecuarios (en esta lucha unidos los pequeños con las multinacionales) pretenden seguir beneficiándose con la política agro - exportadora del Gobierno. Por otro lado, el Gobierno, como en todo sistema capitalista, muestra su avaricia y rapiña, queriendo una “tajada” mayor de lo que están recaudando con las exportaciones de soja, principalmente. Esta claro que dentro de la clase gobernante, el Gobierno ha estrechado filas con el sector industrial y bancario (Techint, Grupo Rocca, Banco Macro) en detrimento del sector agropecuario. El dinero que pretende recaudar el Gobierno con las famosas retenciones es necesario para seguir subsidiando a sus “amigos” (peajes, trenes, colectivos de corta y larga distancia entre muchos otros).
El sector de los productores del campo no es homogéneo. Y dentro de este grupo, el de los pequeños productores es el que esta siendo más castigado. Pero en este conflicto su postura es la de “furgón de cola” de los grandes capitalistas del campo y son la fuerza de choque de los mismos. Hay que romper el frente que se ha unido y levanta las banderas contrarias a la clase trabajadora. El Gobierno, tratando igual a los desiguales, ha empujado al abismo a los más débiles del sector.
Pero más allá de los discursos, en la discusión nadie plantea la situación cercana a la esclavitud de los 1.300.000 trabajadores rurales, los cuales en su gran mayoría, están trabajando en “negro”. Aprovechándose de un sector que se encuentra totalmente desorganizado, con un sindicato totalmente vendeobrero. Y todo esto se ve facilitado, entre otros factores, por la vigencia de la Ley 22.248, sancionada durante la última dictadura cívico – militar. No se escucha ni a los dirigentes del campo, ni al Gobierno “Popular” ni al Sindicato (UATRE) hablar sobre los efectos nefastos de esta Ley. ¿Será que le es útil a sus intereses?
Los sectores populares, al ver que los productores agropecuarios enfrentaban la soberbia y el accionar patoteril del Gobierno, vieron con simpatía al sector agropecuario. Pero no tenemos que perder de vista que ellos son “la fuerza de choque” de los grandes productores y multinacionales, que explotan y se enriquecen a costas de miles de trabajadores precarizados.
Debemos destacar el carácter inconexo de las cuatro entidades agrarias y los protagonistas de los piquetes en el campo. Y también las divergencias entre interese y reclamos de los integrantes de las cuatro entidades.
A todo esto, desde las organizaciones autodenominadas de izquierda, proponían a poyar a los pequeños productores, sin dar el debate político y denunciar el carácter de clase del sector. Otros proponían la Reforma Agraria, levantando banderas de principios del siglo pasado. En definitiva, desde los sectores “progresistas” se ha perdido el objetivo final: el cambio del sistema.
Los trabajadores debemos aprender de esta experiencia el carácter organizativo de la gente que lucha y tiene un reclamo concreto (la gente del campo), el carácter de clase del Estado e individualizar bien a los enemigos de los trabajadores (la Oligarquía y el Gobierno). Hace falta una política para los trabajadores del campo como para los trabajadores de la ciudad. Nosotros no debemos apoyar ni al Gobierno ni a la oligarquía. Tenemos que luchar para terminar contra la explotación capitalista en el campo como en la ciudad. Debemos luchar junto a los trabajadores rurales por la construcción de una herramienta que represente los intereses de toda la clase obrera.
Organización de Trabajadores Marplatenses
Debemos entender esta discusión como una lucha intra clase: dos sectores pertenecientes a la misma clase luchan por una puja económica. Tanto los productores del campo, como El Gobierno, defienden los intereses de la misma clase: la de los dueños de los medios de producción. Nosotros, los trabajadores, debemos vender nuestra fuerza de trabajo a los dueños de los medios de producción para subsistir. El hecho de que pertenezcan a la misma clase explica porque El Gobierno no ha reprimido los cortes de ruta, no ha tirado un solo gas lacrimógeno, ni una bala de goma. El conflicto que tuvo paralizado al país durante más de 15 días no ha producido una sola victima. Cuando son los trabajadores los que cortan una ruta, los que se manifiestan de manera organizada, la respuesta es otra: Teresa Rodríguez, Víctor Choque, Carlos Fuentealba, son sólo algunas de las víctimas más mediáticas que han caído a manos de la represión. Los más de 3000 trabajadores judicializados en todo el país por protestas laborales es otra muestra de cómo el Gobierno actúa contra su enemigo de clase.
Más allá de su mismo objetivo, el de enriquecerse cada vez más, surgen ciertas diferencias en cómo hacerlo. Por un lado, los productores agropecuarios (en esta lucha unidos los pequeños con las multinacionales) pretenden seguir beneficiándose con la política agro - exportadora del Gobierno. Por otro lado, el Gobierno, como en todo sistema capitalista, muestra su avaricia y rapiña, queriendo una “tajada” mayor de lo que están recaudando con las exportaciones de soja, principalmente. Esta claro que dentro de la clase gobernante, el Gobierno ha estrechado filas con el sector industrial y bancario (Techint, Grupo Rocca, Banco Macro) en detrimento del sector agropecuario. El dinero que pretende recaudar el Gobierno con las famosas retenciones es necesario para seguir subsidiando a sus “amigos” (peajes, trenes, colectivos de corta y larga distancia entre muchos otros).
El sector de los productores del campo no es homogéneo. Y dentro de este grupo, el de los pequeños productores es el que esta siendo más castigado. Pero en este conflicto su postura es la de “furgón de cola” de los grandes capitalistas del campo y son la fuerza de choque de los mismos. Hay que romper el frente que se ha unido y levanta las banderas contrarias a la clase trabajadora. El Gobierno, tratando igual a los desiguales, ha empujado al abismo a los más débiles del sector.
Pero más allá de los discursos, en la discusión nadie plantea la situación cercana a la esclavitud de los 1.300.000 trabajadores rurales, los cuales en su gran mayoría, están trabajando en “negro”. Aprovechándose de un sector que se encuentra totalmente desorganizado, con un sindicato totalmente vendeobrero. Y todo esto se ve facilitado, entre otros factores, por la vigencia de la Ley 22.248, sancionada durante la última dictadura cívico – militar. No se escucha ni a los dirigentes del campo, ni al Gobierno “Popular” ni al Sindicato (UATRE) hablar sobre los efectos nefastos de esta Ley. ¿Será que le es útil a sus intereses?
Los sectores populares, al ver que los productores agropecuarios enfrentaban la soberbia y el accionar patoteril del Gobierno, vieron con simpatía al sector agropecuario. Pero no tenemos que perder de vista que ellos son “la fuerza de choque” de los grandes productores y multinacionales, que explotan y se enriquecen a costas de miles de trabajadores precarizados.
Debemos destacar el carácter inconexo de las cuatro entidades agrarias y los protagonistas de los piquetes en el campo. Y también las divergencias entre interese y reclamos de los integrantes de las cuatro entidades.
A todo esto, desde las organizaciones autodenominadas de izquierda, proponían a poyar a los pequeños productores, sin dar el debate político y denunciar el carácter de clase del sector. Otros proponían la Reforma Agraria, levantando banderas de principios del siglo pasado. En definitiva, desde los sectores “progresistas” se ha perdido el objetivo final: el cambio del sistema.
Los trabajadores debemos aprender de esta experiencia el carácter organizativo de la gente que lucha y tiene un reclamo concreto (la gente del campo), el carácter de clase del Estado e individualizar bien a los enemigos de los trabajadores (la Oligarquía y el Gobierno). Hace falta una política para los trabajadores del campo como para los trabajadores de la ciudad. Nosotros no debemos apoyar ni al Gobierno ni a la oligarquía. Tenemos que luchar para terminar contra la explotación capitalista en el campo como en la ciudad. Debemos luchar junto a los trabajadores rurales por la construcción de una herramienta que represente los intereses de toda la clase obrera.
Organización de Trabajadores Marplatenses
sábado, 22 de marzo de 2008
24 DE MARZO DE 1976 - 2008
El 24 de marzo de 2008 se cumplen 32 años del golpe cívico – militar que dio lugar a la dictadura del Gran Capital en la Argentina.
A lo largo de estos años, el sistema, en cualquiera de sus variantes (democrático o fascista) se ha ido profundizando. No debemos olvidarnos que Julio López sigue sin aparecer, que el profesor Carlos Fuentealba fue acecinado por la policía por reclamar una mejora salarial para los docentes, que en Mar del Plata los trabajadores del pescado fueron perseguidos y amenazados durante las protestas del 2007.
Por esto los trabajadores debemos intentar construir un espacio desde el cual, no solamente disputemos los términos en que se distribuye la riqueza, sino también, un espacio desde donde aspiremos a reconquistar para nosotros los medios de producción, no sólo para reducir la tasa de explotación, sino para abolir toda explotación.
Organización de Trabajadores Marplatenses
A lo largo de estos años, el sistema, en cualquiera de sus variantes (democrático o fascista) se ha ido profundizando. No debemos olvidarnos que Julio López sigue sin aparecer, que el profesor Carlos Fuentealba fue acecinado por la policía por reclamar una mejora salarial para los docentes, que en Mar del Plata los trabajadores del pescado fueron perseguidos y amenazados durante las protestas del 2007.
Por esto los trabajadores debemos intentar construir un espacio desde el cual, no solamente disputemos los términos en que se distribuye la riqueza, sino también, un espacio desde donde aspiremos a reconquistar para nosotros los medios de producción, no sólo para reducir la tasa de explotación, sino para abolir toda explotación.
Organización de Trabajadores Marplatenses
lunes, 10 de marzo de 2008
DESOCUPACIÓN: PRIMER PUESTO PARA MAR DEL PLATA
Según los últimos datos del INDEC (datos por cierto que reflejan la realidad parcialmente, según conveniencia del gobierno de turno) la ciudad de Mar del Plata es la que cuenta con mayor índice de desocupación. Es la única ciudad que termino el año 2007 en dos dígitos: 10,9 % de desocupados. Los datos reflejan un incremento de 4,5 puntos porcentuales si tomamos como referencia el mismo período del año 2006 (6,5 %). Este lamentable primer puesto no es novedoso para los marplatenses, ya que en los últimos años no bajo del tercer puesto de ciudades con mayor porcentaje de desocupación.
Más allá del empeño por parte del Estado de “dibujar” los datos de la desocupación (así como lo hace con los datos de la inflación, los precios, el salarios, etc.), no pudieron evitar demostrar que prácticamente se duplicó la desocupación en la quinta ciudad con más habitantes del país. Y esta tendencia se pudo observar durante todo el 2007, ya que durante el primer trimestre del año el índice había alcanzado 9,4 % de desocupados.
Basta caminar la ciudad para darse cuenta de que estos datos no reflejan la realidad. Durante el segundo semestre de 2007, la industria pesquera expulsó cientos de trabajadores, los cuales aún siguen esperando las promesas del Gobierno.
Desde el municipio se prometen algunos paliativos como tapara algunos baches, alguna obra en algún barrio, pero en definitiva nada concreto, demostrando una vez más cuales son sus intereses. Y el panorama no es el más alentador. Desde el sector empresarial sostienen que las relaciones laborales (regulaciones y costo laboral) y la incertidumbre económica, dificultan la contratación de trabajadores permanentes.
Que dice a todo esto el Ministerio de Trabajo. Desde la delegación Mar del Plata, el titular de la misma y ex dirigente sindical,sostuvo que este índice no refleja la realidad, que los desocupados son muchos menos. Más allá de la disparatada
posición del Ministerio, los trabajadores no tenemos que sorprendernos. La Delegación del Ministerio de Trabajo, es un representante de la política laboral del Estado. Debemos de una vez por todas identificar claramente a los enemigos de la clase: el Estado, en todo su conjunto no representa los intereses de la clase obrera.
Todo este marco se da en un momento de mayor producción. En definitiva, los empresarios, que ganan cada vez más gracias a las políticas económicas del Gobierno, piden a gritos mayor flexibilización en las leyes laborales para tomar a trabajadores, que ya se encuentran superexplotados, el Gobierno utiliza sus diferentes herramientas (INDEC, Ministerio de Trabajo, medios de prensa, etc.) para sostener que los desocupados no son tantos como parecen, ante este panorama, los trabajadores (ocupados y desocupados) debemos concentrar las fuerzas que tenemos, organizarnos en una herramienta que nos represente. La concientización de todos los trabajadores como pertenecientes a la misma clase y la formación sindical y política de los mismos, es una tarea esencial para construir un futuro totalmente diferente al que vivimos.
Organización de trabajadores marplatenses
Más allá del empeño por parte del Estado de “dibujar” los datos de la desocupación (así como lo hace con los datos de la inflación, los precios, el salarios, etc.), no pudieron evitar demostrar que prácticamente se duplicó la desocupación en la quinta ciudad con más habitantes del país. Y esta tendencia se pudo observar durante todo el 2007, ya que durante el primer trimestre del año el índice había alcanzado 9,4 % de desocupados.
Basta caminar la ciudad para darse cuenta de que estos datos no reflejan la realidad. Durante el segundo semestre de 2007, la industria pesquera expulsó cientos de trabajadores, los cuales aún siguen esperando las promesas del Gobierno.
Desde el municipio se prometen algunos paliativos como tapara algunos baches, alguna obra en algún barrio, pero en definitiva nada concreto, demostrando una vez más cuales son sus intereses. Y el panorama no es el más alentador. Desde el sector empresarial sostienen que las relaciones laborales (regulaciones y costo laboral) y la incertidumbre económica, dificultan la contratación de trabajadores permanentes.
Que dice a todo esto el Ministerio de Trabajo. Desde la delegación Mar del Plata, el titular de la misma y ex dirigente sindical,sostuvo que este índice no refleja la realidad, que los desocupados son muchos menos. Más allá de la disparatada
posición del Ministerio, los trabajadores no tenemos que sorprendernos. La Delegación del Ministerio de Trabajo, es un representante de la política laboral del Estado. Debemos de una vez por todas identificar claramente a los enemigos de la clase: el Estado, en todo su conjunto no representa los intereses de la clase obrera.
Todo este marco se da en un momento de mayor producción. En definitiva, los empresarios, que ganan cada vez más gracias a las políticas económicas del Gobierno, piden a gritos mayor flexibilización en las leyes laborales para tomar a trabajadores, que ya se encuentran superexplotados, el Gobierno utiliza sus diferentes herramientas (INDEC, Ministerio de Trabajo, medios de prensa, etc.) para sostener que los desocupados no son tantos como parecen, ante este panorama, los trabajadores (ocupados y desocupados) debemos concentrar las fuerzas que tenemos, organizarnos en una herramienta que nos represente. La concientización de todos los trabajadores como pertenecientes a la misma clase y la formación sindical y política de los mismos, es una tarea esencial para construir un futuro totalmente diferente al que vivimos.
Organización de trabajadores marplatenses
miércoles, 5 de marzo de 2008
INSEGURIDAD: EL PUEBLO TRABAJADOR ENTRE DOS FUEGOS
El imparable deterioro de la sociedad se ve reflejado en la aparición de un creciente ejército de delincuentes compuesto, en su mayor parte, por niños y adolescentes que son un producto de la miseria de los grandes centros urbanos. Sin códigos ni reglas actúan con violencia inusitada robando, violando y asesinando. El pueblo trabajador se ve en la triste necesidad de acudir a otra siniestra organización delictiva: la policía. La autodefensa popular, una alternativa.
Suele decirse que no hay mejor maestro que la práctica y ésta viene enseñando a la gente una lección cuyo aprendizaje lento y costoso pero inexorable comienza a ponerse de manifiesto. No confiar en los políticos del sistema, ni en sus jueces ni en su policía.
Las pasadas elecciones de octubre consagraron a quienes no fueron a votar, impugnaron o votaron en blanco como la segunda fuerza. Esto significa que millones de personas han dado un gigantesco primer paso: descreer de la politiquería del sistema; cierto es que esas voluntades pueden volcarse hacia la indiferencia y que, ese paso, no garantiza el siguiente: la organización y la lucha por la transformación de la sociedad, no lo garantiza, pero es una condición necesaria para que este último sea dado.
En la práctica cotidiana del pueblo, se advierten indicios que confirman una incipiente tendencia a tomar las cosas en sus manos, algunos revelan un mayor grado de conciencia que otros; acciones contra el enemigo que está más a la vista: el lumpemdelincuente, jueces, funcionarios, policías.
Cotidianamente y de manera creciente observamos casos de vecinos que buscan la justicia por mano propia, así como el surgimiento de organizaciones de víctimas de distinta índole o masivas protestas en ciudades donde “nunca pasa nada” como. Pringles, González Cháves, Necochea, las
cuales se movilizaron en febrero contra la inseguridad, Tres Arroyos fue más lejos, su gente no sólo reclamó juicio político a un fiscal y dos jueces sino que se organizó en brigadas armadas con revólveres y escopetas para defenderse.
De este último hecho los miembros de la clase dominante y sus servidores han tomado buena nota y lo observan con preocupación, lo que no significa que no han visto el fenómeno con antelación ni que se hayan cruzado de brazos; mucho antes de que los vecinos de Tres Arroyos se armaran, una intensa campaña oficial recolectó decenas de miles de armas mediante el pago se una suma de dinero a quien entregara una. A estas acciones dirigidas a desarmar al pueblo debe sumarse el endurecimiento de las exigencias para adquirir armas de fuego.
Un nuevo enemigo azota, principalmente, al pueblo trabajador, lo llaman “Inseguridad”. No obstante su impresionante instalación mediática, se soslayan las causas, el origen, del pavoroso surgimiento de cientos de miles de mutantes sociales que produce el capitalismo. Tantos años de explotación, de dictaduras, de negociados no han pasado sin dejar una terrible marca. Los trabajadores en el proceso de su aprendizaje y ante el agravamiento de las condiciones que los coloca entre dos fuegos han comenzado a ejercer autodefensa. Desde la OTM saludamos esta iniciativa popular que nos parece la mejor opción ante las alternativas que presentan la derecha (endurecer la represión) y la socialdemocracia (no armarse y confiar en las instituciones) pero advertimos que la solución de fondo sólo comenzará a gestarse cuando los trabajadores tomen el poder, instauren su dictadura, y acaben con las relaciones de producción capitalistas
Organización de trabajadores marplatenses
Suele decirse que no hay mejor maestro que la práctica y ésta viene enseñando a la gente una lección cuyo aprendizaje lento y costoso pero inexorable comienza a ponerse de manifiesto. No confiar en los políticos del sistema, ni en sus jueces ni en su policía.
Las pasadas elecciones de octubre consagraron a quienes no fueron a votar, impugnaron o votaron en blanco como la segunda fuerza. Esto significa que millones de personas han dado un gigantesco primer paso: descreer de la politiquería del sistema; cierto es que esas voluntades pueden volcarse hacia la indiferencia y que, ese paso, no garantiza el siguiente: la organización y la lucha por la transformación de la sociedad, no lo garantiza, pero es una condición necesaria para que este último sea dado.
En la práctica cotidiana del pueblo, se advierten indicios que confirman una incipiente tendencia a tomar las cosas en sus manos, algunos revelan un mayor grado de conciencia que otros; acciones contra el enemigo que está más a la vista: el lumpemdelincuente, jueces, funcionarios, policías.
Cotidianamente y de manera creciente observamos casos de vecinos que buscan la justicia por mano propia, así como el surgimiento de organizaciones de víctimas de distinta índole o masivas protestas en ciudades donde “nunca pasa nada” como. Pringles, González Cháves, Necochea, las
cuales se movilizaron en febrero contra la inseguridad, Tres Arroyos fue más lejos, su gente no sólo reclamó juicio político a un fiscal y dos jueces sino que se organizó en brigadas armadas con revólveres y escopetas para defenderse.
De este último hecho los miembros de la clase dominante y sus servidores han tomado buena nota y lo observan con preocupación, lo que no significa que no han visto el fenómeno con antelación ni que se hayan cruzado de brazos; mucho antes de que los vecinos de Tres Arroyos se armaran, una intensa campaña oficial recolectó decenas de miles de armas mediante el pago se una suma de dinero a quien entregara una. A estas acciones dirigidas a desarmar al pueblo debe sumarse el endurecimiento de las exigencias para adquirir armas de fuego.
Un nuevo enemigo azota, principalmente, al pueblo trabajador, lo llaman “Inseguridad”. No obstante su impresionante instalación mediática, se soslayan las causas, el origen, del pavoroso surgimiento de cientos de miles de mutantes sociales que produce el capitalismo. Tantos años de explotación, de dictaduras, de negociados no han pasado sin dejar una terrible marca. Los trabajadores en el proceso de su aprendizaje y ante el agravamiento de las condiciones que los coloca entre dos fuegos han comenzado a ejercer autodefensa. Desde la OTM saludamos esta iniciativa popular que nos parece la mejor opción ante las alternativas que presentan la derecha (endurecer la represión) y la socialdemocracia (no armarse y confiar en las instituciones) pero advertimos que la solución de fondo sólo comenzará a gestarse cuando los trabajadores tomen el poder, instauren su dictadura, y acaben con las relaciones de producción capitalistas
Organización de trabajadores marplatenses
lunes, 25 de febrero de 2008
LA PAMPA: TIERNO: UN CASO PARADIGMÁTICO
“El Estado fuerte es necesario”. Poco cuesta comprender el sentido de esta afirmación, pronunciada por un miembro del gobierno (el intendente peronista de la ciudad de Santa Rosa, Provincia de La Pampa), si damos cuenta del carácter y la finalidad de la maquinaria estatal burguesa. Como órgano de opresión de la clase cuya función es administrar y garantizar los intereses de la clase dominante, resulta imprescindible su continuo perfeccionamiento. Diariamente somos testigos de las medidas adoptadas en este sentido. En nuestro análisis sobre el primer mes de gestión de las nuevas autoridades gubernamentales (El Asalariado nº 13) hemos visto profundizarse una tendencia cuyos principales elementos son, entre otros, el fortalecimiento de las fuerzas policíacas y el aumento de la presión tributaria.
En su edición del día 3 de febrero de 2008, el diario Perfil, publicó un artículo en el cual describe las acciones que, en los 53 días que lleva de gestión, ha protagonizado el intendente Juan Carlos Tierno, de Santa Rosa, La Pampa (el mismo que profiriera la frase con que comienza este texto). En este breve período de tiempo, Tierno decreto (ya que en la mayoría de los casos no contó con el apoyo del Consejo Deliberante local) un aumento de tasa municipal del 49% y un aumento en las multas de $ 1.000, $ 7.000 y $ 12.000. Esto se comprende si tenemos en cuanta el rol fundamental que desempeña la recaudación en forma de impuestos (así como las deudas públicas) en el mantenimiento de la maquinaria estatal y su parasitaria cohorte de funcionarios.
Por otro lado, la exigencia del ejercito permanente y la policía como instrumentos fundamentales de la fuerza del Poder del Estado se manifiestan, aquí, mediante la creación de una policía comunitaria.
Este conjunto de medidas, aplicadas con tanta velocidad por el gobierno peronista de Santa Rosa, no dejaron de despertar la reacción de los habitantes de la ciudad pampeana: entre 2000 y 3000 personas (importante cifra en relación a la oblación de la ciudad) se manifestaron repetidas veces en su contra por la calles céntricas, a lo que Tierno respondió calificando a los manifestantes de “subversivos”, “sediciosos” y “delincuentes”.
Propugnando el “orden social” que tiene como conductora a la “mano firme”, este representante de la clase dominante, refuerza, mediante la rápida e impune concreción de estas acciones, el poder que el Estado le confiere. Una política que rige el comportamiento de la totalidad de los miembros del Estado capitalista (Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Scioli en la Provincia de Buenos Aires, por nombrar a los casos que más conocemos) es ejecutada descaradamente, en un contexto que le es favorable, por Juan Carlos Tierno, lo que lo convierte en un caso ejemplar del accionar de la burguesía en el Poder del Estado.
En su edición del día 3 de febrero de 2008, el diario Perfil, publicó un artículo en el cual describe las acciones que, en los 53 días que lleva de gestión, ha protagonizado el intendente Juan Carlos Tierno, de Santa Rosa, La Pampa (el mismo que profiriera la frase con que comienza este texto). En este breve período de tiempo, Tierno decreto (ya que en la mayoría de los casos no contó con el apoyo del Consejo Deliberante local) un aumento de tasa municipal del 49% y un aumento en las multas de $ 1.000, $ 7.000 y $ 12.000. Esto se comprende si tenemos en cuanta el rol fundamental que desempeña la recaudación en forma de impuestos (así como las deudas públicas) en el mantenimiento de la maquinaria estatal y su parasitaria cohorte de funcionarios.
Por otro lado, la exigencia del ejercito permanente y la policía como instrumentos fundamentales de la fuerza del Poder del Estado se manifiestan, aquí, mediante la creación de una policía comunitaria.
Este conjunto de medidas, aplicadas con tanta velocidad por el gobierno peronista de Santa Rosa, no dejaron de despertar la reacción de los habitantes de la ciudad pampeana: entre 2000 y 3000 personas (importante cifra en relación a la oblación de la ciudad) se manifestaron repetidas veces en su contra por la calles céntricas, a lo que Tierno respondió calificando a los manifestantes de “subversivos”, “sediciosos” y “delincuentes”.
Propugnando el “orden social” que tiene como conductora a la “mano firme”, este representante de la clase dominante, refuerza, mediante la rápida e impune concreción de estas acciones, el poder que el Estado le confiere. Una política que rige el comportamiento de la totalidad de los miembros del Estado capitalista (Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Scioli en la Provincia de Buenos Aires, por nombrar a los casos que más conocemos) es ejecutada descaradamente, en un contexto que le es favorable, por Juan Carlos Tierno, lo que lo convierte en un caso ejemplar del accionar de la burguesía en el Poder del Estado.
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