El 18 de septiembre de 2008 se cumple el segundo aniversario de la desaparición de Julio López, después de haber declarado en el juicio contra el represor Etchecolaz.
Este crimen no hace más que confirmar que el aparato represivo no ha sido desmantelado en su totalidad. La clase trabajadora debe acusar recibo de esta situación. Mientras el Gobierno se sigue jactando de su política de Derechos Humanos, en dos años no ha podido tener la menor pista de lo ocurrido con Julio López, desaparecido el 18 de septiembre de 2006, durante el Gobierno Peronista de Nestor Kirchner.
Organización de Trabajadores Marplatenses
sábado, 20 de septiembre de 2008
miércoles, 3 de septiembre de 2008
El boleto en Mar del Plata
Como de costumbre...Estado, empresas y sindicatos vuelven a atentar contra el bolsillo de los trabajadores
Desde fines del pasado mes de junio la ciudadanía marplatense, usuaria del servicio de transporte público de pasajeros, se ve afectada por un nuevo incremento en la tarifa de dicha prestación. Promovido desde el grupo empresario UTE, la aplicación de tal aumento contó con el aval y apoyo incondicional del gremio de choferes UTA y la rápida aplicación del gobierno municipal. Frente a este atropello, la población afectada adoptó una posición pasiva; lejos de manifestarse en contra de esta medida, se resignó (no sin dificultades) a abonar el pasaje, ahora un 20 % más costoso.
En el transcurso del mes de junio los empresarios del transporte urbano de pasajeros impulsaron un aumento de, por lo menos, un 20% en la tarifa de dicho servicio, el cual se concretó una vez aprobado por el Concejo Deliberante de la ciudad de Mar del Plata. Desde esta dependencia no hubo intención alguna de poner freno al proyecto; sin embargo y con motivo de la demora en el accionar de ésta, el sindicato de los choferes de colectivos salió en defensa de los intereses patronales no sólo irrumpiendo en las instalaciones del Concejo y atacando a la postura opositora sino además adoptando de inmediato medidas de fuerza tales como la reducción del servicio o la convocatoria a paro. Esta voluntad de imposición reflejada en el accionar de los empresarios y gremialistas ya se hacía evidente en mayo de este año cuando, sin previa autorización del Municipio, la UTE acordaba la adquisición de monederas y pretendía establecer de modo patoteril su uso presionando al Concejo Deliberante.
El fundamento empresarial de esta suba del pasaje (y en el cual se apoyaron muchos concejales oficialistas a la hora de dar explicaciones ante los medios) fue el perfeccionamiento del servicio mediante la incorporación del sistema GPS de monitoreo satelital -como si hoy en día percibiéramos las mejoras correspondientes a los sucesivos aumentos de los últimos años-. Es más, de no aplicarse tal incremento, se amenazó con la paralización de la colocación de los elevadores para discapactados en las unidades, siendo que este proyecto se emprendió mucho antes de hablarse de un aumento tarifario -como si se estuviera preparando el escenario para éste-. Es decir que, allanado el camino por parte del Estado municipal y la complicidad gremial, la Unión Transitoria de Empresas es prácticamente dueña de la ciudad en lo que al transporte se refiere.
Frente a este robo, los únicos en manifestarse en el municipio y una de las sedes de la UTE fue un reducido grupo de estudiantes universitarios y secundarios; la gran cantidad de personas que diariamente utilizan este medio da transporte para dirigirse a sus centros de trabajo y estudio permanecieron al margen de estas muestras de repudio. Semejante atropello no provocó reacción alguna en los usuarios del servicio, quienes, comentando lo difícil que sería afrontar el pago de esta nueva suma, se resignaron a abonarla, ignorando, a su vez, aquella protesta de estudiantes (e incluso mostrándose molestos por el desvío del colectivo frente al corte de la avenida protagonizado por los manifestantes).Los usuarios no sólo aceptamos las humillaciones darias al viajar en unidades sucias, rotas, colgados de los pasamanos y soportar la soberbia de quienes las conducen sino que, además, ni siquiera reaccionamos frente a tan abierto atropello. Paradójicamente, días atrás una multitud se convocaba espontáneamente en el centro de la ciudad a través de correos electrónicos y mensajes telefónicos con motivo de su desacuerdo frente al conocido conflicto entre el gobierno y el campo, siendo éste un enfrentamiento que de ninguna manera representaba los intereses del pueblo marplatense.
En este episodio vemos, una vez más, cómo el Estado (en este caso municipal) da vía libre al accionar de las empresas que, con la connivencia de los sindicatos traidores, cumplen con sus objetivos avasallando el bolsillo del pueblo trabajador. Urge que los trabajadores abandonemos la actitud pasiva e iniciemos el camino de la unidad y la lucha.
Organización de Trabajadores Marplatenses
Desde fines del pasado mes de junio la ciudadanía marplatense, usuaria del servicio de transporte público de pasajeros, se ve afectada por un nuevo incremento en la tarifa de dicha prestación. Promovido desde el grupo empresario UTE, la aplicación de tal aumento contó con el aval y apoyo incondicional del gremio de choferes UTA y la rápida aplicación del gobierno municipal. Frente a este atropello, la población afectada adoptó una posición pasiva; lejos de manifestarse en contra de esta medida, se resignó (no sin dificultades) a abonar el pasaje, ahora un 20 % más costoso.
En el transcurso del mes de junio los empresarios del transporte urbano de pasajeros impulsaron un aumento de, por lo menos, un 20% en la tarifa de dicho servicio, el cual se concretó una vez aprobado por el Concejo Deliberante de la ciudad de Mar del Plata. Desde esta dependencia no hubo intención alguna de poner freno al proyecto; sin embargo y con motivo de la demora en el accionar de ésta, el sindicato de los choferes de colectivos salió en defensa de los intereses patronales no sólo irrumpiendo en las instalaciones del Concejo y atacando a la postura opositora sino además adoptando de inmediato medidas de fuerza tales como la reducción del servicio o la convocatoria a paro. Esta voluntad de imposición reflejada en el accionar de los empresarios y gremialistas ya se hacía evidente en mayo de este año cuando, sin previa autorización del Municipio, la UTE acordaba la adquisición de monederas y pretendía establecer de modo patoteril su uso presionando al Concejo Deliberante.
El fundamento empresarial de esta suba del pasaje (y en el cual se apoyaron muchos concejales oficialistas a la hora de dar explicaciones ante los medios) fue el perfeccionamiento del servicio mediante la incorporación del sistema GPS de monitoreo satelital -como si hoy en día percibiéramos las mejoras correspondientes a los sucesivos aumentos de los últimos años-. Es más, de no aplicarse tal incremento, se amenazó con la paralización de la colocación de los elevadores para discapactados en las unidades, siendo que este proyecto se emprendió mucho antes de hablarse de un aumento tarifario -como si se estuviera preparando el escenario para éste-. Es decir que, allanado el camino por parte del Estado municipal y la complicidad gremial, la Unión Transitoria de Empresas es prácticamente dueña de la ciudad en lo que al transporte se refiere.
Frente a este robo, los únicos en manifestarse en el municipio y una de las sedes de la UTE fue un reducido grupo de estudiantes universitarios y secundarios; la gran cantidad de personas que diariamente utilizan este medio da transporte para dirigirse a sus centros de trabajo y estudio permanecieron al margen de estas muestras de repudio. Semejante atropello no provocó reacción alguna en los usuarios del servicio, quienes, comentando lo difícil que sería afrontar el pago de esta nueva suma, se resignaron a abonarla, ignorando, a su vez, aquella protesta de estudiantes (e incluso mostrándose molestos por el desvío del colectivo frente al corte de la avenida protagonizado por los manifestantes).Los usuarios no sólo aceptamos las humillaciones darias al viajar en unidades sucias, rotas, colgados de los pasamanos y soportar la soberbia de quienes las conducen sino que, además, ni siquiera reaccionamos frente a tan abierto atropello. Paradójicamente, días atrás una multitud se convocaba espontáneamente en el centro de la ciudad a través de correos electrónicos y mensajes telefónicos con motivo de su desacuerdo frente al conocido conflicto entre el gobierno y el campo, siendo éste un enfrentamiento que de ninguna manera representaba los intereses del pueblo marplatense.
En este episodio vemos, una vez más, cómo el Estado (en este caso municipal) da vía libre al accionar de las empresas que, con la connivencia de los sindicatos traidores, cumplen con sus objetivos avasallando el bolsillo del pueblo trabajador. Urge que los trabajadores abandonemos la actitud pasiva e iniciemos el camino de la unidad y la lucha.
Organización de Trabajadores Marplatenses
domingo, 10 de agosto de 2008
TRABAJADORES EN LUCHA: CORDOBA
Desde la O.T.M. manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a la lucha que están llevando adelante los trabajadores cordobeses.
Una vez más el Estado, en este caso de la Provincia de Córdoba, conducido por el peronista Schiaretti, ajusta y reduce gastos recortando los beneficios de los trabajadores. Ante la nueva Ley de emergencia del sistema previsional que proponía un recorte en las jubilaciones de los trabajadores, encabezados por los obreros de Luz y Fuerza, salieron a las calles y rutas de la provincia para defender los beneficios que habían logrado en el sistema jubilatorio.
A diferencia del conflicto con el Campo, acá el Estado no dudo en reprimir, demostrando una vez más quién es el enemigo de la clase trabajadora.
Organización de Trabajadores Marplatenses
Una vez más el Estado, en este caso de la Provincia de Córdoba, conducido por el peronista Schiaretti, ajusta y reduce gastos recortando los beneficios de los trabajadores. Ante la nueva Ley de emergencia del sistema previsional que proponía un recorte en las jubilaciones de los trabajadores, encabezados por los obreros de Luz y Fuerza, salieron a las calles y rutas de la provincia para defender los beneficios que habían logrado en el sistema jubilatorio.
A diferencia del conflicto con el Campo, acá el Estado no dudo en reprimir, demostrando una vez más quién es el enemigo de la clase trabajadora.
Organización de Trabajadores Marplatenses
lunes, 5 de mayo de 2008
LA CLASE TRABAJADORA SE SIGUE EMPOBRECIENDO
Llevamos casi 100 días de conflicto intra clase entre Ruralistas y Gobierno y los más perjudicados, los que están pagando los platos rotos, los trabajadores, siguen expectantes sin intervenir aun en el conflicto.
Suben los combustibles, los alimentos, la vestimenta, los bienes esenciales para subsistir, sin embargo la clase obrera parece adormecida. La explicación principal: no existe aun la herramienta que represente los intereses de la clase trabajadora, no existe aun la organización que levante las banderas de la clase.
Desde el Gobierno se agitan discursos “setentistas”, con la firme intención de hacernos creer que, se esta buscando distribuir la riqueza. Los trabajadores vemos que lo único de “setentista” que tiene este Gobierno, son las patotas sindicales que a fuerza de palos y cadenas se imponen en las calles. No se habla de los trabajadores rurales, de la vigencia de la Ley 22.248, de la corrupción de la UATRE, del aumento del combustible, de los salarios estancados de todos los trabajadores argentinos, de la vigencia de los grupos parapoliciales que, entre otras tareas, desaparecieron a Julio López.
Desde el Campo se agitan discursos federalistas. Pero los promotores son viejos personajes de la política como el matrimonio Duhalde, Carrio, Macri, instituciones sectoriales como la Sociedad Rural, grupos empresariales vinculados abiertamente con la derecha como el Diario La Nación, Diario Clarín. Este sector tampoco habla ni ofrece una solución a sus empleados directos: los trabajadores rurales; jamás se ha solidarizado con un reclamo obrero, es más, estos sectores fueron los principales instigadores de la represión a los cortes de ruta realizados por trabajadores ocupados y desocupados a partir de 1996 en adelante.
Pareciera que hay sólo dos posiciones: Campo o Gobierno. Pero esto no es así. La voz de los trabajadores, ocupados y desocupados, no se ha escuchado aún. No debemos dejarnos engañar por los diferentes medios de prensa y personajes políticos y sindicales que sostienen que tenemos que estar con el Campo o con el Gobierno.
Cada vez se torna más imprescindible, crear la herramienta que represente los intereses de la clase obrera. Esta es nuestra tarea inmediata.
Organización de Trabajadores Marplatenses
orgtrabmdp@yahoo.com.ar
orgtrabmdp@hotmail.com
Suben los combustibles, los alimentos, la vestimenta, los bienes esenciales para subsistir, sin embargo la clase obrera parece adormecida. La explicación principal: no existe aun la herramienta que represente los intereses de la clase trabajadora, no existe aun la organización que levante las banderas de la clase.
Desde el Gobierno se agitan discursos “setentistas”, con la firme intención de hacernos creer que, se esta buscando distribuir la riqueza. Los trabajadores vemos que lo único de “setentista” que tiene este Gobierno, son las patotas sindicales que a fuerza de palos y cadenas se imponen en las calles. No se habla de los trabajadores rurales, de la vigencia de la Ley 22.248, de la corrupción de la UATRE, del aumento del combustible, de los salarios estancados de todos los trabajadores argentinos, de la vigencia de los grupos parapoliciales que, entre otras tareas, desaparecieron a Julio López.
Desde el Campo se agitan discursos federalistas. Pero los promotores son viejos personajes de la política como el matrimonio Duhalde, Carrio, Macri, instituciones sectoriales como la Sociedad Rural, grupos empresariales vinculados abiertamente con la derecha como el Diario La Nación, Diario Clarín. Este sector tampoco habla ni ofrece una solución a sus empleados directos: los trabajadores rurales; jamás se ha solidarizado con un reclamo obrero, es más, estos sectores fueron los principales instigadores de la represión a los cortes de ruta realizados por trabajadores ocupados y desocupados a partir de 1996 en adelante.
Pareciera que hay sólo dos posiciones: Campo o Gobierno. Pero esto no es así. La voz de los trabajadores, ocupados y desocupados, no se ha escuchado aún. No debemos dejarnos engañar por los diferentes medios de prensa y personajes políticos y sindicales que sostienen que tenemos que estar con el Campo o con el Gobierno.
Cada vez se torna más imprescindible, crear la herramienta que represente los intereses de la clase obrera. Esta es nuestra tarea inmediata.
Organización de Trabajadores Marplatenses
orgtrabmdp@yahoo.com.ar
orgtrabmdp@hotmail.com
jueves, 1 de mayo de 2008
EL CORDOBAZO: EJEMPLO DE UNION Y ACCION DE LA CLASE
En Mayo de 1969 en Córdoba, por ese entonces centro industrial donde se concentraban las principales fábricas de automotores, se produjo el Cordobazo. Una alianza entre los trabajadores y estudiantes llevó a cabo, en plena dictadura militar, uno de los acontecimientos más importantes de la historia Argentina. Los Sindicatos declararon huelga general, mientras se dirigían estudiantes y obreros a ganar el centro de la ciudad, donde se sumó mucha otra gente. La represión policial generó violentos enfrentamientos, actuando también con posterioridad el ejercito.
El 31 de mayo restablecido el orden, se supo sobre una veintena de muertos, quinientos heridos y trescientos detenidos. El enemigo de la gente que masivamente salió a la calle, era el poder autoritario, detrás del cual se escondía protegido el capital.
Los protagonistas fueron los obreros estables, especializados y relativamente bien pagos, este y los conflictos posteriores no se limitaron a lo salarial -donde se agotaba el sindicalismo tradicional- y se extendieron a las condiciones de trabajo, las categorías laborales, etc. Estas cuestiones eran de gran importancia para las grandes empresas, las cuales vieron en el Cordobazo la imposibilidad de desmovilizar a las masas trabajadoras, comprando a sus dirigentes.
No pudieron por ese entonces, recurrir a los matones burócratas sindicales, para calmar los reclamos de los trabajadores, como sí sucede hoy. Ni eludir los pedidos de mejor condiciones de trabajo, tirando como migajas sumas "no remunerativas" como se hace hoy.
La unidad y la necesidad de reclamar enérgicamente los derechos que los trabajadores tenían, no era motivo de discusión, era una realidad. La conciencia, identificar al enemigo, saber que el gobierno siempre defendió los intereses de los empresarios; impulsaba a luchar por la situación económica de cada uno, e invitaba en cada gesto de solidaridad, a soñar con una sociedad sin explotados.
CONTEXTO
Quizás para entender el porque de esta experiencias, y otras que le siguieron de similares características (el Rosariazo, en Cipolleti en la zona frutihortícola, luego en 1971 en Córdoba, en Neuquén y en Gral. Roca) se puede recordar que era lo que pasaba internacionalmente.
El Mayo Francés en 1968, unión de trabajadores y estudiantes que masivamente salen a las calles, luchando contra el poder vigente. El imperialismo estadounidense se veía tropezar con una resistencia heróica del pueblo vietnamita.
En américa latina Cuba constituía un ejemplo fundamental a seguir, tanto más cuando sus principales figuras llamaban a exportar la revolución. Guerrillas urbanas en Brasil y Uruguay (tupamaros); en Chile la izquierda gana electoralmente el gobierno con su lider el demócrata Salvador Allende. El ejemplo reciente a seguir del Che Guevara.
Cuba, el Cordobazó, la movilización social, demostraban que la revolución era posible. Eran tiempos en que los trabajadores luchaban por mantener y mejorar su situación económica y también por mejorar el ámbito y las condiciones de trabajo. No existió entonces programa ni derección que pudiera juntar los reclamos de los trabajadores, y explicando las raíz de la desigualdad social "la división de la sociedad entre explotadores y explotados" pudiera convencerlos para que el reclamo fuera más allá de los límites reivindicativos.
Desde la O.T.M rendimos homenaje a los protagonistas del Cordobazo, y mirando esa experiencia, con más seguridad seguimos pensando que la única salida a todos los males sociales, es la UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA DE TODOS LOS TRABAJADORES.
Organización de Trabajadores Marplatenses
orgtrabmdp@hotmail.com
orgtrabmdp@yahoo.com.ar
El 31 de mayo restablecido el orden, se supo sobre una veintena de muertos, quinientos heridos y trescientos detenidos. El enemigo de la gente que masivamente salió a la calle, era el poder autoritario, detrás del cual se escondía protegido el capital.
Los protagonistas fueron los obreros estables, especializados y relativamente bien pagos, este y los conflictos posteriores no se limitaron a lo salarial -donde se agotaba el sindicalismo tradicional- y se extendieron a las condiciones de trabajo, las categorías laborales, etc. Estas cuestiones eran de gran importancia para las grandes empresas, las cuales vieron en el Cordobazo la imposibilidad de desmovilizar a las masas trabajadoras, comprando a sus dirigentes.
No pudieron por ese entonces, recurrir a los matones burócratas sindicales, para calmar los reclamos de los trabajadores, como sí sucede hoy. Ni eludir los pedidos de mejor condiciones de trabajo, tirando como migajas sumas "no remunerativas" como se hace hoy.
La unidad y la necesidad de reclamar enérgicamente los derechos que los trabajadores tenían, no era motivo de discusión, era una realidad. La conciencia, identificar al enemigo, saber que el gobierno siempre defendió los intereses de los empresarios; impulsaba a luchar por la situación económica de cada uno, e invitaba en cada gesto de solidaridad, a soñar con una sociedad sin explotados.
CONTEXTO
Quizás para entender el porque de esta experiencias, y otras que le siguieron de similares características (el Rosariazo, en Cipolleti en la zona frutihortícola, luego en 1971 en Córdoba, en Neuquén y en Gral. Roca) se puede recordar que era lo que pasaba internacionalmente.
El Mayo Francés en 1968, unión de trabajadores y estudiantes que masivamente salen a las calles, luchando contra el poder vigente. El imperialismo estadounidense se veía tropezar con una resistencia heróica del pueblo vietnamita.
En américa latina Cuba constituía un ejemplo fundamental a seguir, tanto más cuando sus principales figuras llamaban a exportar la revolución. Guerrillas urbanas en Brasil y Uruguay (tupamaros); en Chile la izquierda gana electoralmente el gobierno con su lider el demócrata Salvador Allende. El ejemplo reciente a seguir del Che Guevara.
Cuba, el Cordobazó, la movilización social, demostraban que la revolución era posible. Eran tiempos en que los trabajadores luchaban por mantener y mejorar su situación económica y también por mejorar el ámbito y las condiciones de trabajo. No existió entonces programa ni derección que pudiera juntar los reclamos de los trabajadores, y explicando las raíz de la desigualdad social "la división de la sociedad entre explotadores y explotados" pudiera convencerlos para que el reclamo fuera más allá de los límites reivindicativos.
Desde la O.T.M rendimos homenaje a los protagonistas del Cordobazo, y mirando esa experiencia, con más seguridad seguimos pensando que la única salida a todos los males sociales, es la UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA DE TODOS LOS TRABAJADORES.
Organización de Trabajadores Marplatenses
orgtrabmdp@hotmail.com
orgtrabmdp@yahoo.com.ar
jueves, 10 de abril de 2008
CARLOS FUENTEALBA
El 4 de abril se cumplió un año del asesinato del docente Carlos Fuentealba, una víctima más de la clase trabajadora en manos del aparato represivo del Estado.
Debemos recordar que los hechos se sucedieron en el marco del reclamo de una mejora salarial para los docentes de la Provincia de Neuquen. En este hecho, el Gobierno se comportó totalmente distinto que con los ruralistas: se reprimió a los trabajadores docentes, causando la muerte de Fuentealba.
Los trabajadores debemos poner nuestros esfuerzos en la creación de una herramienta que nos represente como clase y que nos defienda de los ataques de nuestros enemigos.
A pesar de la actitud pasiva y traidora de la CGT, CTA Y CETERA que pretenden que olvidemos el asesinato de nuestro compañero, los trabajadores el 4 de abril marchamos recordando la lucha de nuestro compañero y demostrando que podemos organizarnos sin depender de las vetustas estructuras sindicales vendeobreras que dicen representarnos.
Debemos recordar que los hechos se sucedieron en el marco del reclamo de una mejora salarial para los docentes de la Provincia de Neuquen. En este hecho, el Gobierno se comportó totalmente distinto que con los ruralistas: se reprimió a los trabajadores docentes, causando la muerte de Fuentealba.
Los trabajadores debemos poner nuestros esfuerzos en la creación de una herramienta que nos represente como clase y que nos defienda de los ataques de nuestros enemigos.
A pesar de la actitud pasiva y traidora de la CGT, CTA Y CETERA que pretenden que olvidemos el asesinato de nuestro compañero, los trabajadores el 4 de abril marchamos recordando la lucha de nuestro compañero y demostrando que podemos organizarnos sin depender de las vetustas estructuras sindicales vendeobreras que dicen representarnos.
martes, 1 de abril de 2008
LA SITUACIÓN DEL CAMPO Y EL GOBIERNO
Durante las últimas semanas los trabajadores hemos presenciado la profundización de la lucha entre los productores agropecuarios y El Gobierno. Sus objetivos son los mismos: enriquecerse más y más. Desde los medios de comunicación intentan hacernos participes de una disputa donde somos sólo espectadores y no de lujo, ya que los únicos perjudicados directamente somos nosotros: aumento de precios, escasez de productos, desabastecimiento, zonas incomunicadas, cortes de ruta custodiados por la policía, patotas kirchneristas, piqueteras y sindicalistas, etc.
Debemos entender esta discusión como una lucha intra clase: dos sectores pertenecientes a la misma clase luchan por una puja económica. Tanto los productores del campo, como El Gobierno, defienden los intereses de la misma clase: la de los dueños de los medios de producción. Nosotros, los trabajadores, debemos vender nuestra fuerza de trabajo a los dueños de los medios de producción para subsistir. El hecho de que pertenezcan a la misma clase explica porque El Gobierno no ha reprimido los cortes de ruta, no ha tirado un solo gas lacrimógeno, ni una bala de goma. El conflicto que tuvo paralizado al país durante más de 15 días no ha producido una sola victima. Cuando son los trabajadores los que cortan una ruta, los que se manifiestan de manera organizada, la respuesta es otra: Teresa Rodríguez, Víctor Choque, Carlos Fuentealba, son sólo algunas de las víctimas más mediáticas que han caído a manos de la represión. Los más de 3000 trabajadores judicializados en todo el país por protestas laborales es otra muestra de cómo el Gobierno actúa contra su enemigo de clase.
Más allá de su mismo objetivo, el de enriquecerse cada vez más, surgen ciertas diferencias en cómo hacerlo. Por un lado, los productores agropecuarios (en esta lucha unidos los pequeños con las multinacionales) pretenden seguir beneficiándose con la política agro - exportadora del Gobierno. Por otro lado, el Gobierno, como en todo sistema capitalista, muestra su avaricia y rapiña, queriendo una “tajada” mayor de lo que están recaudando con las exportaciones de soja, principalmente. Esta claro que dentro de la clase gobernante, el Gobierno ha estrechado filas con el sector industrial y bancario (Techint, Grupo Rocca, Banco Macro) en detrimento del sector agropecuario. El dinero que pretende recaudar el Gobierno con las famosas retenciones es necesario para seguir subsidiando a sus “amigos” (peajes, trenes, colectivos de corta y larga distancia entre muchos otros).
El sector de los productores del campo no es homogéneo. Y dentro de este grupo, el de los pequeños productores es el que esta siendo más castigado. Pero en este conflicto su postura es la de “furgón de cola” de los grandes capitalistas del campo y son la fuerza de choque de los mismos. Hay que romper el frente que se ha unido y levanta las banderas contrarias a la clase trabajadora. El Gobierno, tratando igual a los desiguales, ha empujado al abismo a los más débiles del sector.
Pero más allá de los discursos, en la discusión nadie plantea la situación cercana a la esclavitud de los 1.300.000 trabajadores rurales, los cuales en su gran mayoría, están trabajando en “negro”. Aprovechándose de un sector que se encuentra totalmente desorganizado, con un sindicato totalmente vendeobrero. Y todo esto se ve facilitado, entre otros factores, por la vigencia de la Ley 22.248, sancionada durante la última dictadura cívico – militar. No se escucha ni a los dirigentes del campo, ni al Gobierno “Popular” ni al Sindicato (UATRE) hablar sobre los efectos nefastos de esta Ley. ¿Será que le es útil a sus intereses?
Los sectores populares, al ver que los productores agropecuarios enfrentaban la soberbia y el accionar patoteril del Gobierno, vieron con simpatía al sector agropecuario. Pero no tenemos que perder de vista que ellos son “la fuerza de choque” de los grandes productores y multinacionales, que explotan y se enriquecen a costas de miles de trabajadores precarizados.
Debemos destacar el carácter inconexo de las cuatro entidades agrarias y los protagonistas de los piquetes en el campo. Y también las divergencias entre interese y reclamos de los integrantes de las cuatro entidades.
A todo esto, desde las organizaciones autodenominadas de izquierda, proponían a poyar a los pequeños productores, sin dar el debate político y denunciar el carácter de clase del sector. Otros proponían la Reforma Agraria, levantando banderas de principios del siglo pasado. En definitiva, desde los sectores “progresistas” se ha perdido el objetivo final: el cambio del sistema.
Los trabajadores debemos aprender de esta experiencia el carácter organizativo de la gente que lucha y tiene un reclamo concreto (la gente del campo), el carácter de clase del Estado e individualizar bien a los enemigos de los trabajadores (la Oligarquía y el Gobierno). Hace falta una política para los trabajadores del campo como para los trabajadores de la ciudad. Nosotros no debemos apoyar ni al Gobierno ni a la oligarquía. Tenemos que luchar para terminar contra la explotación capitalista en el campo como en la ciudad. Debemos luchar junto a los trabajadores rurales por la construcción de una herramienta que represente los intereses de toda la clase obrera.
Organización de Trabajadores Marplatenses
Debemos entender esta discusión como una lucha intra clase: dos sectores pertenecientes a la misma clase luchan por una puja económica. Tanto los productores del campo, como El Gobierno, defienden los intereses de la misma clase: la de los dueños de los medios de producción. Nosotros, los trabajadores, debemos vender nuestra fuerza de trabajo a los dueños de los medios de producción para subsistir. El hecho de que pertenezcan a la misma clase explica porque El Gobierno no ha reprimido los cortes de ruta, no ha tirado un solo gas lacrimógeno, ni una bala de goma. El conflicto que tuvo paralizado al país durante más de 15 días no ha producido una sola victima. Cuando son los trabajadores los que cortan una ruta, los que se manifiestan de manera organizada, la respuesta es otra: Teresa Rodríguez, Víctor Choque, Carlos Fuentealba, son sólo algunas de las víctimas más mediáticas que han caído a manos de la represión. Los más de 3000 trabajadores judicializados en todo el país por protestas laborales es otra muestra de cómo el Gobierno actúa contra su enemigo de clase.
Más allá de su mismo objetivo, el de enriquecerse cada vez más, surgen ciertas diferencias en cómo hacerlo. Por un lado, los productores agropecuarios (en esta lucha unidos los pequeños con las multinacionales) pretenden seguir beneficiándose con la política agro - exportadora del Gobierno. Por otro lado, el Gobierno, como en todo sistema capitalista, muestra su avaricia y rapiña, queriendo una “tajada” mayor de lo que están recaudando con las exportaciones de soja, principalmente. Esta claro que dentro de la clase gobernante, el Gobierno ha estrechado filas con el sector industrial y bancario (Techint, Grupo Rocca, Banco Macro) en detrimento del sector agropecuario. El dinero que pretende recaudar el Gobierno con las famosas retenciones es necesario para seguir subsidiando a sus “amigos” (peajes, trenes, colectivos de corta y larga distancia entre muchos otros).
El sector de los productores del campo no es homogéneo. Y dentro de este grupo, el de los pequeños productores es el que esta siendo más castigado. Pero en este conflicto su postura es la de “furgón de cola” de los grandes capitalistas del campo y son la fuerza de choque de los mismos. Hay que romper el frente que se ha unido y levanta las banderas contrarias a la clase trabajadora. El Gobierno, tratando igual a los desiguales, ha empujado al abismo a los más débiles del sector.
Pero más allá de los discursos, en la discusión nadie plantea la situación cercana a la esclavitud de los 1.300.000 trabajadores rurales, los cuales en su gran mayoría, están trabajando en “negro”. Aprovechándose de un sector que se encuentra totalmente desorganizado, con un sindicato totalmente vendeobrero. Y todo esto se ve facilitado, entre otros factores, por la vigencia de la Ley 22.248, sancionada durante la última dictadura cívico – militar. No se escucha ni a los dirigentes del campo, ni al Gobierno “Popular” ni al Sindicato (UATRE) hablar sobre los efectos nefastos de esta Ley. ¿Será que le es útil a sus intereses?
Los sectores populares, al ver que los productores agropecuarios enfrentaban la soberbia y el accionar patoteril del Gobierno, vieron con simpatía al sector agropecuario. Pero no tenemos que perder de vista que ellos son “la fuerza de choque” de los grandes productores y multinacionales, que explotan y se enriquecen a costas de miles de trabajadores precarizados.
Debemos destacar el carácter inconexo de las cuatro entidades agrarias y los protagonistas de los piquetes en el campo. Y también las divergencias entre interese y reclamos de los integrantes de las cuatro entidades.
A todo esto, desde las organizaciones autodenominadas de izquierda, proponían a poyar a los pequeños productores, sin dar el debate político y denunciar el carácter de clase del sector. Otros proponían la Reforma Agraria, levantando banderas de principios del siglo pasado. En definitiva, desde los sectores “progresistas” se ha perdido el objetivo final: el cambio del sistema.
Los trabajadores debemos aprender de esta experiencia el carácter organizativo de la gente que lucha y tiene un reclamo concreto (la gente del campo), el carácter de clase del Estado e individualizar bien a los enemigos de los trabajadores (la Oligarquía y el Gobierno). Hace falta una política para los trabajadores del campo como para los trabajadores de la ciudad. Nosotros no debemos apoyar ni al Gobierno ni a la oligarquía. Tenemos que luchar para terminar contra la explotación capitalista en el campo como en la ciudad. Debemos luchar junto a los trabajadores rurales por la construcción de una herramienta que represente los intereses de toda la clase obrera.
Organización de Trabajadores Marplatenses
Suscribirse a:
Entradas (Atom)