viernes, 10 de julio de 2009

ALGUNAS CONCLUSIONES SOBRE LAS ELECCIONES 2009

Las elecciones legislativas de Junio de 2009 nos han dejado algunas conclusiones sobre el estado actual de la lucha de clases en nuestro país.
En primer lugar los resultados arrojaron una derrota del Gobierno: han sido derrotados el Gobierno Nacional, el Partido Justicialista, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y los Intendentes del Conurbano Bonaerense. Es cierto, como dijo la Presidenta en su discurso pos derrota, que han sido la fuerza a nivel nacional más votada, con 5.800.000 votos aproximadamente. Lo que no dijo, es que esto representa 2.800.000 votos menos que en las elecciones de 2007. Y, lo que no es menos importante, que el caudal de votos obtenidos en estas elecciones representa sólo el 18% del padrón total de votantes nacionales. Por lo que es evidente que el apoyo a la gestión del gobierno actual es ínfima.
El voto castigo se hizo presente una vez más. Como viene sucediendo en las últimas elecciones hay una gran volatilidad electoral; ya no hay un voto cautivo. La gente utiliza el voto para castigar al gobernante de turno, sin importar mucho a quien va ese voto.
No obstante la burguesía nos demuestra una vez más que tiene sus figuras de recambio. Luego de estas elecciones, se proyectan para una futura presidencia, personajes como Cobos, Macri, De Narváez, Solá, Reuteman. En definitiva, esto nos demuestra que el “Partido de la Burguesía” siempre está vigente, a diferencia del “Partido de los Trabajadores”, cuya conformación está pendiente.
Al no tener los trabajadores una herramienta, un partido que sea de los trabajadores y para los trabajadores, el importante voto negativo no puede ser encausado en una expresión verdaderamente revolucionaria. En las últimas elecciones, el voto negativo fue la principal fuerza: un 30 % del padrón se abstuvo de ir a votar (aproximadamente 7.800.000 personas) sumados a los 980.000 votos en blanco, posiciona al voto negativo como la principal opción del electorado (3 millones más que la primera minoría representada por el partido del Gobierno).
Desde 1983 en adelante la abstención en las elecciones se ha ido profundizando. En 1983, al volver la democracia, concurrió a votar el 85,61 % del padrón, en las elecciones de 1991 el 79,83 % del padrón, en el 2001 el 73,62 % y en las pasadas elecciones, sólo concurrió a votar el 71,29 % de los empadronados. Dentro de esta postura (el voto negativo) seguramente no hay una homogeneidad en las ideas, pero lo que es indudable, que se están expresando de manera negativa al circo electoral, y seguramente, un porcentaje importante de este sector pretende un cambio. Esto no va a ser posible mientras no exista la organización de y para los trabajadores.
Los partidos de pseudo izquierda siguen en su tobogán hacia la extinción. Entre todas las expresiones de la autodenominada izquierda argentina obtuvieron el 1,7 % de los votos. Sus ambiciones electoraleras, el abandono de las verdaderas causas que oprimen a los trabajadores, han hecho que elección a elección saquen menos votos.
CONCLUSIONES
El lunes después de las elecciones, todos los dirigentes políticos se preocuparon en sostener que hay que garantizar la gobernabilidad. Una vez más vemos como la burguesía cierra filas ante el peligro de nuevos estallidos sociales. Al no haber un “Gran Ganador” en las legislativas, deben limar sus asperezas insignificantes y unirse nuevamente para garantizar que el capitalismo sobreviva a esta nueva crisis, así como a las crisis venideras.
Estos resultados han decretado el fin de una época iniciada en el 2003, caracterizada principalmente por las concesiones a empresarios amigos del poder, por subsidios a grandes grupos económicos y también el fin de una época que marco una leve recuperación del salario, que corre desde atrás a la inflación.
Por lo tanto, la nueva época que se inició el mismo lunes 29 de junio, nos trae un fuerte ajuste, que una vez más vamos a pagar los trabajadores. En lo inmediato tenemos aumentos de alimentos, combustibles, prepagas, seguros de automóviles, escuelas privadas. Una fuerte ola de despidos que ya se ha iniciado en el sector informal y que los diferentes analistas del establishment aseguran que para fin de año llegará al sector formal.
En definitiva, estas elecciones han demostrado el descalabro de la sociedad actual, la descomposición de nuestra sociedad y la falta de una opción obrera, de los explotados del sistema a quienes intentará la burguesía hacer correr con el precio de la crisis en curso y las venideras.
Es por esto que mientras la clase trabajadora sigua sin contar con un partido que la represente, un partido con una doctrina revolucionaria basado en la lucha de clases, un partido que defienda los intereses de los trabajadores y que le discuta el poder a la burguesía, vamos a seguir viendo como se prestan el sillón presidencial los De Narváez, los Kirchner, los Cobos, los Solá, los Macri, los Reuteman, a costa del sacrificio de los trabajadores.

martes, 7 de julio de 2009

A 132 AÑOS DE LA PRIMERA GRAN HUELGA DE TRABAJADORES EN EE.UU.: EL CAPITALISMO QUE NO CAMBIA

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, el acelerado proceso de desarrollo capitalista dio lugar al surgimiento de grandes empresas monopólicas que pronto lograron hacerse del control de amplios sectores productivos; en norteamérica, el elemento simbólico de esta transición a un capitalismo monopolista fue la industria ferroviaria: conforme los ferrocarriles se hicieron indispensables para asegurar el éxito económico del país, un reducido grupo de capitalistas fue concentrando en sus manos el dominio de todas las ramas productivas vinculadas a éste.Así, poco tiempo bastó para que tres compañías ferroviarias lograran acumular grandes fortunas a costa de la ruina de cientos de obreros sometidos a condiciones inhumanas de trabajo, al amparo de un Estado que garantizaba a los capitalistas el máximo grado de explotación de la fuerza de trabajo.En este contexto, frente a los insoportables atropellos diarios, estalló, en junio de 1877, la primera gran huelga de trabajadores en EEUU -considerada una de las más importantes a nivel mundial hasta entonces-, que pronto se extendió a casi la totalidad de los sectores productivos del país, paralizando las actividades económicas de la nación que ya se perfilaba como potencia mundial.

La situación de la clase trabajadora hacia la década de 1870 en Estados Unidos era deplorable y no cesaba de empeorar: más de 5 millones de individuos estaban desempleados, y los que tenían trabajo, no estaban mejor.Respecto a aquellos que se desempeñaban en la industria ferroviaria -de número creciente debido al colosal tamaño de este sector- percibían salarios en continuo descenso, que no bastaban para pagar las deudas contraídas con sus patrones (a cuenta del hospedaje en los hoteles de las compañias, dado que se les exigía estar siempre disponibles), con lo cual se hacían frecuentes las obligaciones no remuneradas, a esto sumado los padecimientos propios de una ocupación altamente riesgosa.Sin organización ni protección sindical de ningún tipo, los trabajadores sólo podían recurrir a débiles protestas que eran sofocadas prontamente por los ejércitos privados de las empresas, con la ayuda, muchas veces, de las fuerzas represivas federales.
Tal como estaban las cosas sólo faltaba una nueva disposición capitalista en contra de los trabajadores para que se sucitara el estallido de una protesta masiva; y así fue: una reducción salarial decretada en marzo de ese mismo año -para paliar los efectos de uno de los tantos ciclos depresivos de la economía capitalista- desató el comienzo de la gran huelga.Con centro en Chicago -foco industrial y ferroviario del medio oeste- y Mertinsburg (Virginia Occidental) ésta se expandió rápidamente hacia las principales ciudades nortamericanas, captando la adhesión de numerosas fábricas, minas y refinerías.Desatada la represión de las fuerzas estatales y privadas, la solidaridad y el descontento alcanzó a gran parte de la población, enfurecida por la brutalidad policial (esta última legitimada por la prensa yanqui que no tardó en calificar a la huelga de “conspiración comunista”); en pocos días, decenas de trabajadores murieron en manos de la policía.Finalmente, esta huelga sin precedentes en la historia del país, concluyó en julio de 1877 cuando la milicia estatal tomó por asalto el lugar de reunión del Comité de Huelga, dejando centenares de muertos, detenidos, despidos, reducciones salariales y “listas negras”.Raudamente, los capitalistas exigieron una Legislación más restrictiva contra pobres y huelguistas y un aumento de la intervención estatal mediante el incremento de las fuerzas represivas.
Pese a las pérdidas y derrota final -acaso por su carácter espontáneo, tal vez porque careció de un instrumento político de guía y organización- esta valerosa lucha contra las atrocidades de los monopolios capitalistas, con la cual se identificó gran parte de la población, demostró a la clase obrera su propia fuerza, convirtiéndose en el punto de partida para la organización política y sindical del movimiento obrero norteamericano.

Ésta, como tantas otras manifestaciones de los trabajadores contra la explotación del capital, comprueba: por un lado, que las periódicas crisis por las que atraviesa el capitalismo –que el mismo sistema genera- terminan por hundir todavía más a los trabajadores en la misera, quienes pagan las consecuencias cada vez más nefastas de las mismas.Por otra parte, vemos confirmado, una vez más, el papel del Estado, siempre funcional a los requerimientos de las clases dominantes, en este caso, de los monopolios norteamericanos.Además, damos cuenta cómo en escencia el capitalismo no ha cambiado, no ha modificado sus métodos coercitivos: si bien hoy en día las empresas no disponen de ejércitos propios, no faltan los grupos de “apriete”, los “rompe-huelgas”, las “listas negras”... y tampoco las fuerzas de represión del mismo Estado.Por último -lo más importante- éste, como otros, es uno de los tantos ejemplos que confirman que los trabajadores sostenemos al capitalismo, generamos toda la riqueza sobre la cual los capitalistas fundan su poder: así como somos capaces de poner en funcionamiento enormes y poderosas fuerzas productivas, somos capaces, también, de detenerlas.Si aún sin conducción, los trabajadores han demostrado que pueden hacer tambalear a la estructuctura capitalista (paralizando, por ejemplo, la industria de una potencia mundial)...¿qué no podríamos lograr nosotros, los trabajadores, organizados en torno a un instrumento de conducción y unión?

viernes, 19 de junio de 2009

EL CORDOBAZO: 40 AÑOS

El 29 de mayo pasado se cumplieron 40 años del Cordobazo, uno de los hechos más importantes en la historia de la Argentina, donde los trabajadores cordobeses, con el apoyo de los estudiantes, enfrentaron a la dictadura militar de Onganía.
La burocracia sindical actual hizo oídos sordos a este recordatorio, a pesar de ser un ejemplo de organización y lucha de la clase trabajadora.
Desde la O.T.M. queremos recordar el Cordobazo, no como un recuerdo nostálgico, sino como una enseñanza y una muestra que la única salida a todos los males de la clase trabajadora, es la UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA DE TODOS LOS OBREROS.

martes, 16 de junio de 2009

SOBRE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

El 28 de junio se renovarán parcialmente los cuerpos parlamentarios del país. No existiendo todavía una organización política que represente y defienda los intereses de los trabajadores, la disputa será, una vez más, entre distintas vertientes del capital.
Mientras se sigue profundizando la crisis mundial del sistema capitalista, la burguesía argentina marcha al compás de la música que se toca en los grandes conciertos internacionales. La reunión del G20 de abril dejó bien en claro donde estarán puestos los esfuerzos de los estados burgueses: en fortalecer al Fondo Monetario Internacional, es decir, remozar a un zorro conocido para que venga una vez más, a alimentarse del esfuerzo de los trabajadores y los sectores populares. En ese sentido luego del 28 de junio, los aumentos en las tarifas de los servicios serán un hecho consumado. Mientras tanto, los trabajadores luchan por sus puestos de trabajo y por aumentos salariales, pues los sueldos no aumentan al compás de la inflación que, impunemente, intenta ocultar el INDEC con sus consabidos mentirosos índices. Los trabajadores han comenzado a romper el paisaje turístico de las ciudades del país, efectuando reclamos justos y comienzan a ser concientes de que la crisis la estamos pagando nosotros. Maestros, obreros metalúrgicos, trabajadores del Subte, trabajadores de la salud, gastronómicos, taxistas, han salido a las calles sin descanso. Ford anunció el despido de 330 trabajadores para el 1º de Mayo y los burócratas sindicales ni siquiera se pusieron colorados para decir que “Los niveles de producción no cayeron tanto como para intentar echar esa cantidad de obreros”, es decir, los despedidos deberían haber sido algunos menos... Es que el pez por la boca muere. El sinfín de reclamos salariales presagia lo que vendrá cuando se agudice la crisis. La burguesía y su gobierno lo saben. Por eso no dudan en apelar a verdaderos salvavidas de plomo como posibles diques de contención. Moyano y sus muchachos del camión organizaron un falso festejo del día del trabajador el 30 de abril. Falso porque de lo que menos habló Moyano fue de los trabajadores: todo su discurso estuvo dirigido a convencer a los concurrentes para que votaran al partido justicialista. En un desfachatado discurso retrógrado intentó vanagloriar los avances “nacionales y populares” de un gobierno que hace más de lo mismo que todos aquellos que lo antecedieron: protegiendo a las grandes empresas, los bancos, los pools de la soja (cuyos representantes más conspicuos han callado repentinamente) y congelando salarios de hambre, jubilaciones de miseria y planes para desocupados con cifras que rayan en el absurdo y no alcanzan ni para una semana de supervivencia de una familia; aumentando el monotributo a la pequeña burguesía y los trabajadores cuyos salarios se negrean en las empresas públicas bajo el manto de la facturación como independientes; retorciendo los índices de inflación a través de datos falsos publicados por el INDEC; perdonando y publicitando el perdón a las patronales en su maldita prensa burguesa que, a través de sus canales de televisión muestran a un patrón “bueno” que les avisa a sus obreros que están en blanco, como si fuera un hecho caritativo hacia ellos y no un derecho de los trabajadores conseguido a fuerza de luchas que costaron la sangre de muchos obreros y proletarios. De eso no habló Moyano quien debería recordar las palabras de su general de que son los pueblos los que hacen tronar el escarmiento y los que marchan con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de sus dirigentes...
Las elecciones fueron adelantadas porque la burguesía necesita legitimar su decisión política de aplicar las medidas de ajuste que tiene pensadas para nosotros para pagar su crisis y que exigirán mayor represión para garantizarlas.
¿Puede representar a los trabajadores un De Nárvaez, ex propietario de Casa Tía, que amenazó con el despido a los trabajadores de “El Cronista” porque no le gustaron sus reclamos? ¿Puede representar a los trabajadores un Felipe Solá, no sólo el que dio vía libre a la soja transgénica, sino quien, con la venia de Scioli, mantuvo negocios turbios vinculados con la pesca? ¿Puede representar a los trabajadores un Kirchner, el mismo que durante su gobierno puso en vigencia una ley laboral que mantiene los contratos basura que promueven la inestabilidad laboral y favorecen la explotación? ¿Puede representar a los trabajadores Elisa Carrió que jamás se acuerda de que existen, como buena señora gorda de la burguesía...? ¿Puede representar a los trabajadores Nacha Guevara, actriz de la “nueva era” que es capaz de sostener impunemente “yo no estoy para hablar de política, ni sé mucho de política”?
¿Algo nuevo? Decididamente, no. La burguesía, en la desesperación por salvarse ya no guarda ni siquiera las apariencias. Nunca estuvo tan al descubierto, tan al desnudo, como ahora. Cualquier recurso le viene bien para intentar contener lo que vendrá, frenar las luchas venideras. Sin embargo, no se puede tapar el sol con la mano: la lucha de clases avanza, pese a todos los intentos desesperados por postergarla, esconderla o contenerla.
A su vez y mientras tanto, el proletariado tiene su propio compás para la marcha: avanza, con paso lento, hacia una búsqueda de vida mejor. Aún son sólo indicios los que podemos ver en el acontecer diario, pero, sin embargo, la clase obrera avanza sin prisa, pero también sin pausa. Se equivocan aquellos que sostienen que no existen los obreros. Se equivocan los que creen todas las noticias que la burguesía se ufana en propagar por sus medios de comunicación. Se equivocan los que no ponen sus esperanzas en la capacidad de organización de este pueblo que ha sido capaz de producir un Cordobazo hace bastante tiempo y ha podido voltear cinco presidentes en sólo una semana, hace menos de ocho años.
En ellos ponemos los ojos quienes creemos que la crisis capitalista no nos ofrecerá ninguna salida y sólo nos provocará mayores sufrimientos. En ellos, que somos nosotros mismos, tenemos puestos nuestros ojos y brazos confiando en que la salida está en nuestras propias manos y que es cuestión de organizar, organizar y organizar.
Las próximas elecciones, con sus candidatos nuevamente maquillados para la televisión, las encuestas de intención de voto o las tapas de las revistas que los propagandizan como única salida, no deben engañarnos. Todos debemos tener claro que ninguna elección cambiará la determinación de la burguesía de cargar sobre nuestras espaldas el peso de su crisis que recrudece y quedará expuesta sin maquillaje posible apenas un día después de terminados los comicios. No habrá urnas que cambien esa determinación que es la misma de siempre: engordar sus bolsillos con nuestra explotación, vivir en sus countrys con el producto de nuestro trabajo, pagar sus campañas con nuestros impuestos, laudar sus juicios con sus jueces en nuestro perjuicio, pagar sus fuerzas armadas y policías también con nuestro aporte para que luego nos repriman, dirimir sus diferencias cargando su costo sobre nuestros hombros y acrecentando nuestras necesidades. Debemos tener claro que ninguno de ellos se propone sacarnos de la miseria que se acrecienta, porque la “democracia” de su estado burgués, como representante y administrador de sus intereses de clase, está pensada para garantizar la continuidad en el poder de la clase dominante, lo que les permite explotarnos, vivir de nuestro trabajo y reprimirnos cuando reclamamos.
Justamente porque estamos convencidos de que las elecciones son la legitimación que necesita la burguesía, es que seguimos sosteniendo, como el 40% del electorado, que no tenemos que votar, porque ése no es nuestro juego. Por eso lamentamos que, nuevamente, la pseudo izquierda se preste con sus frentitos, aliancitas, acuerditos varios, para ver si alguno liga sólo una migaja del banquete burgués, pues ninguno de ellos cambiará la correlación de fuerzas a través de las urnas.

Brevísimas reflexiones luego de un paro dominguero

Hace poco menos de una semana los trabajadores del Estado de la mayor parte de la provincia de Buenos Aires adherimos al paro organizado por la Centra de Trabajadores Argentinos.Los motivos de éste eran varios,algunos relacionados con los reclamos históricos de la CTA,reconocimiento de la personería jurídica,redistribución de la riqueza,asignación universal por hijos,etc ;el otro reclamo importante al que se sumó SUTEBA (así lo anunciaron en su página de Internet)es el de impedir que el IPS (Instituto de Previsión Social) sea absorbido por ANSES ; es aquí, en este punto donde los docentes se suman al reclamo porque ven,temerosos,su futuro hipotecado,si el actual gobierno o los que vendrán,echa mano a estos ahorros.
No es nuestra intención analizar la postura de la CTA en el actual escenario político,ni tampoco realizar una crítica al conjunto de los docentes (del cual formamos parte)sino llamar la atención sobre algunas cuestiones que creemos que ayudarán a legitimar,aún más,cualquier lucha.El paro al cual nos referimos fue,como se dice habitualmente,un paro dominguero,es decir,cada uno se quedó en su casa mientras un grupo de personas (suponemos que delegados y dirigentes gremiales)entregaban un petitorio en la capital provincial. Ante esta situación nos preguntamos,¿por qué no estábamos en las escuelas dando clases,explicando a los alumnos por qué venimos luchando los docentes? o llevando la medida de fuerza,junto a otros docentes,en una jornada de reflexión y discusión política sobre la realidasd educativa.Hay algo que debemos tener en cuenta :los obreros de una fábrica están localizados en un mismo espacio durante,con un poco de suerte,ocho horas ;más allá del nivel de sindicalización y concientización,comparten un espacio de comunicación directa y la lucha es directamente contra un empresario o grupo de empresarios.
En el caso de los docentes,la situación es distinta y creemos que debemos considerar algunos asuntos específicos : en el inmenso universo docente ,no todas/os se consideran trabajadores calificados,el título de profesionales aparece y sirve como un autoexcluyente de la clase obrera ;la figura de patrón parece no existir,somos empleados estatales y aquí se confunde este hecho con la figura de los gobernantes (muchas veces votados por los mismos docentes y apoyados,actualmentemmás o menos indirectamente por la cúpula gremial) ;otra razón es la separación que realiza la burocracia gremial de los docentes y del resto de los trabajadores estatales (auxiliares de educación,dela salud,poder judicial,etc.).
No debemos pasar por alto un aspecto importante cual es el de la dispersión geográfica de las escuelas,así como el de los docentes “taxis” que impiden un conocimiento acerca de lo que pasa con otros compañeros trabajadores,dificulta la comunicación y la existencia de un espacio común de discusión,en el que se construya un territorio de resistencias.
Muchas veces vemos y sentimos que los padres o sectores de la sociedad,nos critican duramente,no los justificamos,pero imaginemos lo difícil que es para quien,impregnado de la lógica capitalista,ve que su hijo pierde días de clase mientras los colegios privados continúan normalmente.Quizás debamos dar explicaciones (no en el sentido de los acusados),abrir las escuelas o reunirnos en las sociedades de fomento,con alumnos y padres ;es necesario unir la brecha abierta entre los docentes y la comunidad educativa,la cual es hábilmente explotada por el gobierno y los medios de (des)información.

Docentes en al OTM

viernes, 22 de mayo de 2009

ELECCIONES EN SUTEBA, OPOSICIÓN: LA DISPERSIÓN ANUNCIADA

El 10 de junio se llevan a cabo las elecciones en el SUTEBA y es posible que la actual conducción burocrática -conciliadora- peronista (aunque disimulan evitando cantar la marcha en público pues quieren diferenciarse de la vieja guardia corrupta y patotera), se imponga pese a su descrédito.Entre las razones que pueden confluir a su triunfo quizás esté la de que la oposición también ha quedado desacreditada; en efecto, si a lo largo de las últimas asambleas se la veía estrechar filas en torno a algunos objetivos y consignas, pues a la hora de concretar la unidad en pos de la tan mentada “recuperación del sindicato para los trabajadores” primó, lamentablemente, el partidismo y los codazos por los cargos.
Recordamos que allá por agosto de 2008, en plena lucha por aumento salarial, se produjeron asambleas de masiva concurrencia en las que sobresalían en número los docentes de base, sin partidos, lanzados por el conflicto a la participación y el debate.Tan numerosas eran, que merecieron la reacción del soberbio Calamante (mejor dicho :Calamante “el soberbio”) y los suyos, quienes, preocupados, publicaron en los diarios locales “que toda autoconvocatoria por fuera de las organizaciones gremiales pertenecientes al FGDB (frente gremial docente bonaerense) pretenden no solamente debilitar la lucha por mejoras en nuestro salario, sino también generar confusión entre los trabajadores de la educación y la comunidad educativa”.Y ¿qué ocurrió con aquellas promisorias reuniones de docentes? Pues que la gente se aburrió de ver a los referentes, militantes del maoísmo y el trostkismo local, abalanzarse sobre cuanta cámara o micrófono apareciera, con la mal disimulada intención de figurar “dirigiendo”.Estas actitudes, más que desleales puerilmente estúpidas, decepcionan, alejan a los compañeros y los invitan a no creer en nadie.
Es conveniente aclarar que no nos asustan ni desagradan las posiciones políticas -partidarias, por el contrario, sostenemos que los trabajadores -como lo hacen la patronal y el Estado patronal- debemos sostener nuestras ideas políticas clasistas.Pero lo primero que deberían inculcar los partidos a sus militantes es que los dirigentes de la clase no se trasplantan “desde arriba” sino que los eleva la masa desde abajo.
Por último, retomando la cuestión de las elecciones en SUTEBA, en ambas listas opositoras conocemos compañeros honestos y luchadores, hecho que desnuda más aún lo irracional de la separación.Sin embargo, quizás ayude a entender a dichos compañeros que los acuerdos de cúpulas le funciona bien a la politiquería burguesa y muy mal a los trabajadores.

Docentes en la OTM

viernes, 1 de mayo de 2009

ACERCA DEL PRIMERO DE MAYO

El primero de mayo es el día internacional del trabajador y no del trabajo, como a veces se confunde, puesto que la fecha no celebra la gracia de tener empleo sino que recuerda a los obreros estadounidenses que defendieron la jornada de 8 horas y a los mártires que fueron ahorcados por exigirla.
El 1º de Mayo de 1886 se produjo en Chicago una manifestación callejera de 200.000 trabajadores de esa ciudad en demanda de la reducción de la jornada de trabajo. El 3 de mayo, August Spies, que dirigía un periódico obrero, condujo otra marcha de 6000 trabajadores hasta la fábrica Mc Cormick; cuando salieron los obreros que no había acatado el paro, recibieron una paliza. La policía intervino, mató a un manifestante e hirió a muchos más. El 4 tuvo lugar la masacre de Haymarket: Spies, Parsons, Engel, Linng y Fielden citaron a los trabajadores frente al metcado para protestar por la masacre del día anterior. Nunca se supo porqué ni por obra de quien -aunque se supone que fue por accidente y dentro de un móvil policial- una bomba detonó y mató a un policía, lo que sirvió de pretexto para perseguir a los cabecillas, saquear sus casas y detenerlos.
El 21 de junio de 1886, 31 líderes fueron acusados de conspiración y asesinato. Finalmente, la acusación sólo prosperó contra 8; los cinco nombrados fueron condenados a la horca, 2 a prisión perpetua y otro a 15 años de trabajos forzados.
En 1889 en París, durante el 1º Congreso de la Segunda Internacional Socialista, se decidió en homenaje a los mártires de Chicago que el 1º de Mayo se conmemoraría mundialmente la solidaridad laboral. Paradójicamente, en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Andorra no se celebra el 1º de Mayo como día del trabajador, sino que se lo denomina día de la ley (Law Day).
Dijo Spies en el juicio: "Al dirigirme a este Tribunal lo hago como representante de una clase a otra que es su enemiga diciendo que mi defensa es vuestra acusación". "Denominar justicia a los procedimientos seguidos en este proceso sería una burla. No se ha hecho justicia ni podría hacerse porque cuando una clase está frente a otra es una hipocresía su sóla suposición". "El Estado en que una clase domina a la otra que vive de su trabajo -a lo cual vosotros llamás orden-, es esta forma bárbara de organización social, con su sistema de robo santificado y de asesinatos legales que está próxima a morir para ceder el puesto a una sociedad libre". "En qué consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones, otros vivan en la degradación y la miseria".
La burguesía imperialista pretende que la crisis actual del capitalismo originada en el corazón del sistema, los EE.UU., y extendida hacia el resto del mundo, sea amortiguada con el deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora y los sectores populares, con caída del consumo, aumento del desempleo y reducción de los salarios directos e indirectos. La Organización de Trabajadores Marplatenses rinde homenaje a aquellos preclaros hombres que enfrentaron a la burguesía y su aparato de dominación, y afirma convencida que sólo la organización y lucha de estos sectores en pos de una salida anticapitalista podrá impedir tal propósito.