lunes, 11 de enero de 2010

LOS GOBIERNOS "PROGRESISTAS" DE AMÉRICA LATINA

¿Qué políticas desarrollan los llamados “gobiernos progresistas” de latinoamérica? Queremos mirar con realismo lo que hacen y por qué lo hacen en materia de política económica y social. Decimos esto porque muchos de nuestros compañeros trabajadores de América Latina y, especialmente de Argentina, ven con simpatía a las gestiones de Hugo Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y, ahora, Mujica en Uruguay. Es más, constantemente oimos que dicen “hay que apoyar a estos gobiernos populares”; nadie discute que son populares, porque, efectivamente, fueron elegidos por el pueblo, pero hay una enorme diferencia entre ser un gobierno popular y ser un gobierno revolucionario...y estos gobiernos de revolucionarios no tienen nada.
Los discursos duros contra el enemigo están muy bien, y lo que dicen es la verdad; pero lo cierto es que los enemigos están muy tranquilos ¿Por qué decimos esto? Porque estos “gobiernos progresistas”, a pesar de los ataques verbales, siguen pagando la deuda externa: tenemos el ejemplo del gobierno argentino, que dicen que no van a pagar a costa del sufrimiento del pueblo y, sin embargo, no hace falta que les vengan a cobrar, ellos solos van a golpear la puerta de los acreedores para depositar en sus manos todo el dinero que le sacaron al pueblo.
Observemos el caso de Correa, el cual dijo públicamente -entre otras cosas- que ya la revolución no era posible y que la lucha de clases ya no existe; nosostros, como trabajadores industriales, nuestros compañeros campesinos y nuestros hermanos aborígenes, que estamos sumidos en la más espantosa miseria y sufrimiento ¿podemos decir lo mismo? Por supuesto que no. Acá hay una clase explotadora que se lleva toda la riqueza, y otra, la gran mayoría, que a esta altura no podemos poner en la mesa a nuestros hijos dos comidas al día.
Mujica dijo, como todos los demás, que es necesario negociar con los capitalistas porque sin ese capital el país no funcionaría ¿Seremos tan ingenuos de creer que los capitalistas se van a conmover y se despojarán de sus enormes riquezas para mejorar la situación de los pobres, que somos la mayoría? ¿O podemos pensar que las fuerzas de represión del Estado burgués milagrosamente se van a transformar en defensores de la clase sometida? Los ejércitos de todos estos países están tranquilos porque no es necesario que actúen, ya con estos gobiernos progresistas es más que suficiente para tener a los pueblos engañados, no nos olvidemos que ellos tienen el arma más poderosa que tiene un sistema: los medios de difusión que nos dicen lo que quieren, como quieren y donde quieren, nos imponen todos los productos (supérfluos) y nos convencen que debemos adquirirlos, de lo contrario, seremos más infelices de lo que ya somos.
Entonces decimos que el término “apoyar” a estos gobirnos podríamos cambirlo por “utilizar” los espacios y ciertas libertades que éstos generan ¿Para qué? Para poder estudiar, tomar conciencia de la gravedad del problema del trabajador en general, para organizarnos (ya sea como partido, como grupos, numerosos o no), para trabajar en cada fábrica, en cada barrio, en la calle, etcétera. Reconocemos que estas actividades no las podríamos hacer bajo un régimen militar; pero el hecho de que en estos tiempos podamos organizarnos y reunirnos con cierta tranquilidad, no significa que apoyamos a las políticas de estos gobiernos porque estamos convencidos que no tienen ninguna intención de realizar un cambio real ya que con esas políticas se benefician algunos grupos partidarios minoritarios, pero la gran mayoría de los trabajadores jamás lograremos el sueño de todo ser humano que por derecho nos corresponde: una vivienda digna, un trabajo digno con el que podamos mantener a nuestras familias, una educación correcta y un sistema de salud.
Sólo si adquirimos conciencia real y nos organizamos, podemos lograr entender cuál es el método único para liberarnos definivamente, que es mediante una Revolución. No nos dejemos engañar con discursos cargados de sentimentalismo, nosotros sabemos que este no es un problema sentimental, es un problema político, por lo tanto: a los problemas políticos..soluciones políticas.